Vuelve Cataluña. El plan inversor aprobado por el Govern de Salvador Illa, por 18.500 millones de euros, marca un hito. Culmina un triple retorno de Cataluña. A la política económica, tras un decenio, circunscrita a la cultura de la queja. A la primacía de la economía productiva sobre el pulso en financiación pública. Y a su histórica apuesta por competir por el liderazgo interno español, como palanca para mejorar su estándar europeo.
