Donald Trump se hinchó a firmar papeles nada más tomar posesión. El rango legal en inglés de sus disposiciones se denomina executive orders, lo cual hizo que cientos de periodistas se apresuraran a traducirlas como “órdenes ejecutivas” sin mayor reflexión. Y así se ha publicado repetidas veces durante días y días. De acuerdo, el nuevo presidente de Estados Unidos va muy deprisa y hace falta escribir a toda velocidad sobre cada asunto en el que se empecina, pero estuvimos más de dos semanas leyendo eso de las órdenes ejecutivas, primero con los anuncios y luego con las consecuencias. Y también con el goteo posterior, como la “orden ejecutiva” destinada a sancionar al personal del Tribunal de La Haya que hubiese participado en causas contra Estados Unidos. Y digo yo que en algún momento podía pararse alguien a pensar qué se está diciendo con esa expresión.
