El 20 de enero, un vecino de Benalmádena pueblo (Málaga) llamó a la Policía. Algo pasaba en una casa de dos plantas cercana a la suya. Era la casa de Catalina, la mujer asesinada este domingo por su expareja. Ese lunes, la Policía Local acudió a la llamada y, tras valorar la situación, avisaron a la Nacional. Según fuentes cercanas a la investigación, a esos agentes Catalina les contó que no lo había denunciado nunca, pero que ese hombre la maltrataba, que hacía seis meses que se habían separado y que desde entonces “no la dejaba en paz”. Llevaban 11 años juntos. Tenían tres hijos en común, dos niñas de 7 y 9 años y un niño de 11. Con ellos vivía también el primer hijo de ella, de una relación anterior, que este año cumplirá 19.
