La reforma laboral que se aprobó a finales de 2021 rectificó la anterior norma laboral del PP, recuperando la prioridad aplicativa de los convenios sectoriales sobre los de empresa en materia de salarios base y complementos. De esta forma, desde el 28 de diciembre de ese año, las empresas ya no pueden pagar salarios más bajos que los que establezcan sus convenios sectoriales de referencia.
